Sandwich de salmón

Paseo familiar del curso de mi hijo. Lugar, Curacaví. Panorama, ir a un parque nacional donde el color de las hojas en otoño es imperdible. Menú: el habitual picnic: sandwich, huevos duros, fruta, en fin. Por cierto que lo hice todo, pero claro, tomándome ciertos resquicios.
----
En medio de los clásicos jamón queso, que tal un sandwich de salmón ciboulette?
----
Llevé sopa....de arvejas....y mis sandwich fueron un poco más gourmet.
Los clásicos para ellos y uno de pan negro y salmón para la que habla. 
La cosa es que a la mitad de la caminata cerro arriba, que es lo que siempre le gusta a los niños extra energeticos, la temperatura fue bajando y el paisaje, de soleado día otoñal fue pasando a frío invernal con nieve por todos los costados.

Llegamos a la cima...por suerte...congelados, minuto en que rápidamente desempacamos la comida lo más rápido posible para salir escapando cuanto antes al calor de la calefacción de nuestros autos.
A si que, mientras todos devoraban lo suyo, yo pacientemente saqué mi caja de cartón, mi servilleta de tela y mi increíble sandwich que sólo sacó burlas entre mis retoños pero que causó la más sana envidia del resto gracias a los sabios consejos de mi maestra: rodajas finas de pan negro, luego mantequilla o queso philadelphia -yo opté por este último- ciboulette, varias capas de salmón ahumado con un poco de pimienta recién molida y jugo de limón, más el otro pan. A otros le agregué algunas lonjas de pepinillos y, tampoco me olvidé mucho del resto. Incoporé algunos de jamón, lechuga, mostaza dijon. Pero igual se burlaron de mi por lo siútica.....a mí, maní.