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Si existiera un pan de pascua sin pasas, sin fruta confitada, si ningún extra que los obligue a escarbar y dejar el plato lleno de migas, si alguien inventara esta opción "niños mañosos", pues creería con más fuerza en el Viejito Pascuero.
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Voy con las advertencias primero: Tiene que estar dos horas y media en el horno!!! Lo advierto porque siempre he terminado preparándolo de noche y, lamentablemente, el horno no se apaga automáticamente pasadas las 12 de la noche!Ahora la preparación, que por lo demás es muy sencilla: 225 grs de mantequilla se baten con igual cantidad de azúcar más miel de maple (que yo no encontré) o chancaca derretida. Luego, con un batidor manual se van sumando de a uno cuatro huevos, alternándose con cucharadas de harina hasta completar los 350 grs. (tiene que ser harina sin polvos).
Ahora las especies: una cucharadita y media de clavos de holor molido, igual cantidad de canela y de polvos de hornear. Y luego 100 grs de almendras molidas, 225 gramos de tres tipos de pasas diferentes (ojo que son muuuchas pasas), 650 ml de leche y el jugo de una naranja. Todo a un horno enmantequillado por dos horas y media o hasta que esté seco en el centro.
el primer corte lo hice cuando estaba aún tibio, rico, pero aún sin todo su potencial. El segundo corte fue al medio día, mejor aún frío y en la medida que han ido pasando los días se ha puesto cada vez mejor. Las pasas más mojadas y el queque ha ido tomando un color oscuro lentamente. Lo que más me gustó es que no es como los pan de pascua clásicos que se desquebrajan, son secos y con exceso de aromas. Este es como un queque gigante, con los aromas justos, y porciones que se pueden cortar con tranquilidad, una masa bastante mojada y no granulienta. En resumen. Una maravilla!!!! para repetir en pleno invierno.



