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Intuyendo lo que vendría, perparé sólo la mitad de la porción. Menos mal porque de lo contario me habría visto obligada, una vez más, a comérmelos todos yo.
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No tenía más alternativa que aventurarme a prepararlos, los hice ayer en la tarde esperando que el sol bajara un poco, claro que tampoco son la comida perfecta para la noche...en fin...la cosa es que la Clarita exigió una comida más verániega, y ahí vamos atendiendo a la mesa Nº1 con una ensalada de lechuga debidamente aderezada con una salsa de hierbas. El José, al primer bocado empezó con arcadas, odia cualquier atisbo de picantería y como para colmo de colmos se me fue la mano en el ají...no hubo caso. Plato de arroz y ensalada mixta para la mesa Nº2. Con el Antonio ni siquiera quise forzar la situación. Donde está mi lecheeeeeeeeee grito el pequeño dictador que tengo en la casa mientras se ponía el pijama. Tazón extra large de leche para la mesa Nº3.
Así quedamos yo y Pato, quienes nos afanamos con la olla. Ahora, en mi caso, sintiéndome con una culpabilidad después de cada mascada que no se puede explicar. Pero pucha que quedaron buenos....
Lo mejor de todo es que es facilísimo hacerlos.
Por un lado hay que tener 2 kilos de porotos desgranados que se cocinan en agua hirviendo con sal hasta que estén tiernos.
En una ruta paralela se dora una cebolla picada muy fina con dos cucharadas de aceite y ají de color. Ya lista, se le suman 6 choclos rallados o molidos en la juguera,albahaca picada, seis tomates pelados, despepados y cortados en cubos y 2 ajíes verdes cortados muy finos y sin pepas.
A esta crema se le agregan los porotos ya listos y media taza de crema.
Mi maestra explica que la idea es poner todo esto en una fuente de greda que se llevara al horno, rociada con otra media taza de crema, donde so cocinará por 15 minutos.
Como yo no tengo la fuente de greda, terminé cocinando todo en una olla grande no más. En mi más humilde opinión quedaron, como les decía, muy muy muy deliciosos.



