L os astros claramente me estaba diciendo que no era un buen día en la cocina. Sin embargo, seguí intentando. No podía acostarme con es sensación de fracaso absoluto a si que me lancé a esta torta igual. Vamos separando huevos una vez más. Después de casi una hora y media, terminé. Los niños estaban exhaustos después de que les di chipe libre para que jugaran hasta tarde y todos querían porbar la torta. Eran las 9 de la noche y ya, una vez más, estaba la fila de platos y tenedores tras mío. Torta de chocolate, completamente cubierta de crema de chocolate era demasiada maravilla para ellos. Sumado a cucharas, cucharones y ollas listas para ser chupeteadas."Mamá, es lo mejor que has hecho hasta ahora", lanzó la Clarita y se lanzó a escribir la lista de amigas que invitarían para la segunda vez. Escribo estas líneas al desayuno y la mitad de la torta que quedó ayer ya desapareció. A ojos de ellos fue un éxito ritundo.
Yo no me quedé contenta. Agregué las claras batidas a nieve y pienso que las revolví demasiado tiempo con el chocolate antes de llevarla al horno, pero de no hacerlo así no se mezclaban. Pienso también que el horno, de tanto y tanto esperar, lo puse muy caliente. La cosa es que en la parte de abajo se formó una pequeña capa de huevo. Pienso que los errores de preparación lo precipitaron hacia abajo, sin quedar un sólo biscocho de chocolate único. La galería aplaudío pero yo sola frente al computador escribiendo estas líneas aún siento el fracaso.





