Si hay algo que me comenzó a molestar en mis años de adolescencia, era cuando mi papá le regalaba a la mamá para su cumpleaños algún artilugio de "cocina". ----
No hay palabras que describa lo rico, sabroso, bonito de la presentación y aromáticos que resultaron. Solo dejé para otro momento la presentación con caviar encima. Será cuando algún comensal lo traiga de regalo...por ejemplo!
----
El más revolucionario fue una tremenda multiprocesadora, algo demasiado normal en estos años, pero cercano a la robótica para estos niños de los 80. Una máquina gigante que cortaba papas de la forma que uno quisiera y batía y amasaba a toda revolución. Lo que más me acuerdo de ella es que era muy muy grande y no había donde guardarla. (Y ahora todo se hace con la famosa minipimer).



