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Demasiados frenos en este desafío: primero el peso, luego la billetera y, en tercer lugar, los niños pidiendo repetición...no hay valor!
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Podría estar todo bien si los días de furia gastronómica se hubieran traducidos en platos nuevo. Temo decir que no.Avanzar en este desafío a mostrado tres obstáculos difíciles de salvar. El primero, la cuestión de peso. En invierno pasó inadvertido, pero llegando el verano las preparaciones extra crema y extra mantequilla se hicieron notar. Primer Freno. Luego vino el tema del presupuesto. La cosa se ponía salada: Segundo Freno.
Y ahora, está el tema de que uno no es sola en la vida, y que los ritmos, los ritos y los hábitos son una cosa, no sólo buena, sino que también buscada. Por algo existe un calendario de comidas: lunes de legumbres, martes de pescados, miércoles de tallarines en fin. Los niños necesitan repetirse el plato, y si las cosas les han gustado, que más da, repitamos no más. Y este ha sido mi freno en los últimos meses. Les gusta la Creme Brule, el filete al cilantro, los tallarines a la putanesca, las ensaladas con vinagreta, la pavlova de frambuesas y así, muchas otras cosas que se me quedan guardadas por ahí. Entonces, no me queda tiempo ni espacio para las novedades.
Abrumada por las estadísticas y el corto tiempo que me queda para terminar el desafío (les adelanto, que seguramente requieré alargue) es que hoy, el primer lunes del 2011, ,e lancé con tuti a los fogones.
Lo primero fue preparar una corvina al vapor (que invento extraordinario!!!!) con esta deliciosa salsa de albahaca que se hace rapidísimo.
Se toman 4 chalotas o cebollines picados más un manojo de albahaca cortada en tiras y se hierben en 3 tazas de caldo de pescado hasta que se reduce a la mitad. Acto seguido se agregan 4 tomates pelados, despepados y cortados en cubos que se suman a la olla por 5 minutos más. Luego se comienza a agregar media taza de aceite de oliva de forma muy lenta y mezclando siempre con batidor de alambre más un segundo manojo de albahaca fresca. Siempre batiendo, mi maestra sugiere sumar en ese instante una cucharada de mantequilla para ligar la salsa y darle más suavidad. Yo, dicho lo anterior, me salté este último paso olímpicamente. De todas formas, ni les cuento como quedó la mezcla con el pescaso: siave, aromático, fresco....demasiado rico.



