Conejo al Ajillo

En general soy muy abierta al momento de las comidas. Hay cosas que me causan cierta inquietud. Caracoles, por ejemplo, ranas...ojos de algo, insectos. Todos platillos que no me gustaría probar nunca.
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Todavía no tengo corazón para cocinar Conejo a la Mostaza.
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Pero cuando vi que en la lista de recetas probaríamos el conejo, no me compliqué mucho. Mi gran pregunta era dónde lo conseguiría. Por suerte el Jumbo me está salvando de varias de estas complicaciones logísticas. Compré el conejo en cuestión y ahí empezaron mis problemas. Pese a que venía correctamente envasado, con una etiqueta que lo tapaba todo, el sólo hecho de tocarlo me apretó la guata un poco...algo. Luego vino sacarlo de su bolsa para lavarlo y cortarlos en presas bien chicas. Ahí si que no me gustó tanto la cosa. Me dio pena la faena con mi cuchillo tipo machete en mano.
A continuación vino el sazonado con sal, pimienta y dos ajos molidos, lo que implico manosear bien cada uno de los trozos. Lo hice todo en completo silencio. Pero luego hubo que comerlo, lo hice, pero no fui capaz de repetirlo. Ni yo, ni ninguno de los niños.
Y ahora si que estoy en problemas. No es una cosa de sabor, porque estaba delicioso, es una cuestión  sentimental....me dio pena. Y todavía me queda un paté y el conejo a la mostaza. Ven porqué les decía que la pista se ponçía difícil.
Bueno, dejando los sentimentalismos de lado, aquí va la preparación una vez que tiene los aliños puestos. Se caliente media taza de aceite de oliva en un sartén a fin de dorar las presas de manea pareja por 10 minutos. Ya listas se suma media taza de vino blanco y 4 dientes de ajo cortados en finas lonjas. Se hierbe fuerte para que se evapore el vino y se cocina 5 minutos más. Ya listo hay que agregar una cucharada de mantequilla y perejil picado. Como les decía, sabroso, tierno, aromático, buenísimo....pero triste.