Caldo de Pollo

Me las he batido con los chuoux, crepes suzette, creme brulée, con todo tipo de mousse y souffle, incluso con tortas, salsas y mayonesa casera. En fin, creí que los grado de dificultad los había superado con creces.
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Cuando se asoman los días más fríos, que mejor que tomar un caldo de pollo y almacenar para el futuro!
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Pero hoy fui incapaz de hacer una tortilla de zanahorias. La verdad es que nunca me sale, no me cuaja, se me desparrama...ni idea. Será por la misma razón que no me resultan las papas rostti.
A sique, en vez de llorar sobre la leche derramada y, por cierto, no siendo parte del desafío la bendita tortilla, me lanzo a escribir una receta que tenía hace meses almacenada. En realidad desde la navidad ya que siguiendo las instrucciones del Caldo de Pollo hice un caldo de pavo para poder asarlo.
Como el uso de este caldo no tiene fecha de vencimiento, puesto que es ingrediente base en demasiadas recetas, buen vale la pena hacer una buena cantidad y congelarlo en formatos pequeños. Hasta ahora, cada vez que una receta ponía "caldo de pollo" yo recurría y mi fiel amiga Maggi. Pero si contamos con un caldo 100% natural, mucho mejor.
La cosa va así. A las menudencias del pollo (hígados, contres y cogotes) se le agrega una cebolla partida, una zanahoria, laurel, tomillo, sal de mar, pimienta entera, perejil, una rama de apio y se hierbe por media hora. Luego se cuela y se enfría en el refri por un día. Esto permite desgrasarlo, ya que esta se acumula toda en la superficie. Y listo!!!
Ahora, mi maestra prefiere el caldo hecho con todos los retos de un pollo, huesos básicamente, más interiores y se le agregan: puerro parte verde incluida, cebolla, apio, perejil, zanahoria en rodajas, laurel, tomillo y agua. El desgrasado es igual que antes.
Como dice el dicho...sobre gustos no hay nada escrito.